La manufactura de México se parece más a la de India

MONTERREY, NL —

México posee una industria manufacturera sólida que le permite exportar bienes como automóviles y aparatos electrónicos, pero que todavía está lejos de alcanzar a los líderes globales como Alemania, China, Estados Unidos, España, Italia y Japón.

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El desarrollo manufacturero de México se parece más al de India, Tailandia y Hungría, en el sentido de que posee una base industrial consolidada en el momento presente, pero cuyo futuro está en riesgo porque no invierte lo suficiente en sus motores de producción como tecnología, innovación y capital humano.

Este es el diagnóstico que se desprende del estudio “Formando el Futuro de la Producción, hecho en enero de 2016, a cargo del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés).

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Francisco Betti, líder de la iniciativa el Futuro de la Producción, del WEF, comentó los resultados de dicho estudio al participar en el Foro Manufacturero Mundial (World Manufacturing Forum 2017), que se realizó a lo largo de la semana en esta ciudad.

El estudio evalúa un conjunto de 20 países conforme a su desarrollo industrial, mismos que se clasificaron en cuatro categorías. A la cabeza están los líderes globales antes mencionados que, además de tener un sector manufacturero complejo —por sus volúmenes de producción, su importancia para la economía y la originalidad de los bienes— también invierten en sus motores de producción para impulsar a las empresas industriales en el futuro.

Tecnología e innovación con bajo desempeño 

Otra categoría son los países con alto potencial, que cuentan con bases de producción limitadas, pero que se preparan para el futuro como Australia, Emiratos Árabes Unidos y Sudáfrica.

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La tercera categoría es la de los ‘campeones del legado’, en los que están México y otros países emergentes, mientras que la cuarta se refiere a ‘los países seguidores’, aquellos que intentan adoptar las transformaciones industriales peor que aún no desarrollan una base de producción sólida y tienen riesgos hacia el futuro. Este es el caso de los países de África del Norte, América Latina —Argentina y Chile— y Medio Oriente.

El estudio del WEF hace un comparativo entre los países analizados sobre los motores de la producción en particular, cuyos resultados ubican a México en la segunda mitad de la tabla en la mayoría de los aspectos considerados.

Por ejemplo, en tecnología e innovación, nuestro país se colocó en el lugar 18, después de Brasil, Arabia Saudita y Sudáfrica.

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En capital humano, México fue clasificado en el sitio 17, después de Indonesia, Arabia Saudita y Argentina.

Sin embargo, en lo que se refiere a la complejidad de la base manufacturera, nuestro país alcanzó la posición número ocho, después de Francia e Italia.

México es el más avanzado de América Latina

Betti detalló que entre de las fortalezas de México ante el futuro de la producción se encuentran su alta complejidad económica, el tamaño de su mercado nacional, su base manufacturera establecida y diversificada, la estabilidad y apertura significativas de su macroeconomía y su proximidad con el mercado estadounidense.

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Sin embargo, advirtió que su ineficiente marco regulatorio, su bajo desempeño en educación básica, la baja predisposición de las empresas nacionales para desarrollar sus propias tecnologías y la insuficiente disponibilidad de infraestructura en tecnologías de la información y comunicación son debilidades que lo colocan en riesgo para el futuro.

Asimismo el especialista refirió que entre las oportunidades de México están su atractivo mercado que representa un potencial para el desarrollo de tecnologías de la Industria 4.0, la mejora de su competitividad internacional al adoptar las tecnologías de la Industria 4.0 como el Internet de las Cosas, además de su redefinición de la cadena de valor global.

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Sin embargo, Betti refirió que la creciente competencia con otros países con bajos costos de producción, la desaceleración del flujo de inversión extranjera directa —debido a la percepción de inseguridad en el país—, su limitada apertura a mecanismos de crédito y financiamiento, los problemas de ciberseguridad y protección de datos, la ambigüedad del resultado de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la incertidumbre política del proceso electoral de 2018 son amenazas que también colocan a México en riesgo para el futuro de la producción.

Betti aseguró que, si bien México posee la estructura de producción más fuerte de América Latina, aún le queda un largo camino por recorrer dentro de las 20 economías consideradas en el estudio.

MANUFACTURA.MX  / Silvia Sánchez de la Barquera

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